N. M.: A pesar de no haber asumido la madurez literaria suficiente, voy a intentar, sólo intentar, leerme "Los tres cerditos" y si éso...Luego, quizás, sólo quizás, me lea "Teo va al Zoo". Pero éso ya son palabras mayores. Ni si quiera sé si seré capaz de terminarme el primero.
D.G: es todo un "challenge accepted"...ánimo seguro que lo consigues!
N. M: Lo dudo mucho amiga D..., pues las primeras páginas me han introducido en un mundo totalmente nuevo para mí. Lleno de recursos literarios demasiado elaborados que se escapan de mi entender. Los giros narrativos que experimenta el relato, me confunden. Las metáforas, las hipérboles...tejidas con un vocabulario exquisito que se alejan vertiginosamente de mi poca inteligencia . La profundidad de los personajes provoca en mi ser un vacío existencial, pues…el cerdito vago decide construir con paja su casa, y pienso yo en la ignorancia de éste y el trágico final que creo adivinar. Y dime tú, no se refleja aquí la esencia misma de la más pura tragedia griega? No se, Debrah, me trae de cabeza.
En definitiva, todos los elementos concluyen en un discurso complicado que me está dificultando la lectura con creces. Será mejor que abandone y que asuma mi total ineptitud para con éstos embrollos literarios.
D. G.: Tienes razón. Es evidente que la prosa de Wolf nos introduce en un universo literario inundado de los más exquisitos recursos narrativos que invitan al lector a reflexionar sobre lo mundano de la existencia cerdil. Esto a veces puede comportar que incluso el lector más experimentado se pierda en sus innumerables metáforas y acabe ignorando el soberbio lenguaje del que hace gala esta maravillosa obra. No obstante, te invito a no abandonar esta provechosa lectura, ya que sin duda te preparará para futuros retos literarios como por ejemplo, "Teo va al Zoo" ya mencionado por ti anteriormente y, desde aquí te advierto, éste si supondrá un auténtico desafío a tu capacidad.
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